Reconstrucción lenta
La web va paso por paso,
que correr ya salió mal;
un segundo para romper,
años para remendar.
El martillo cae ligero,
la aguja cose despacio;
destruir cuesta un instante,
reconstruir, largo espacio.
Hubo un rayo de destrozo,
hoy hay paciencia y andamio;
quien incendia va silbando,
quien restaura suda a diario.
Si preguntas por qué tarda,
mira bien la cicatriz:
las ruinas nacen deprisa,
las casas vuelven, al fin.
«¿Tan lenta?» —dice el curioso—,
sin mirar lo que ocurrió.
Claro, el golpe fue un suspiro;
la reparación, un reloj.
Si aún no ves la diferencia,
ni el sentido de la acción,
no rebusques más por aquí:
se te escapó la ocasión.
Y si todo esto no entiendes,
ni la más leve intención,
no sigas buscando aquí:
a tu entendimiento
se le abrió ya
el agujero de salida.