Islas Resonantes: Nido de Estrellas Atlánticas

Comisariada por Concha Jeréz y José Iges, me invitaron a participar en el proyecto «Islas Resonantes», y propuse una suite de pequeñas piezas de arte sonoro.



El texto a la obra y la «Suite» se titula «Nido de Estrellas Atlánticas«, que forma en sí mismo un homenaje a César Manrique.


Isla.
Lava granulada de viaje, acaso la verdadera vida: la que permanece [lo otro, un proceso].

Un viaje épico de estrellas que vinieron en el primer alba a jugar al agua.

Fueron del interior al viaje del exterior con tal brutalidad, que… se multiplican en su vuelo con nuevas estrellas.

Conservan de aquello, sus rayos negros cristalizados, una estela fugaz materializada en luz negra, perlas negras, que en cualquier momento, vibran bajo los pies, en recuerdo de su viaje.

Písalas, óyelas, huele su mineral, rómpelas y ábrela: mira dentro y atento a su chasquido.

La isla, formada por las carnes de las estrellas rotas, acumuladas una sobre otra, forman nuestros nidos, nidos de estrellas atlánticas, nidos donde habitan seres atlánticos, jugando en el mar, esperando.

Caminos de lava, estelas negras y sonoras, crujientes y chispeantes, luciérnagas y perfumes de luz: la estela fugaz es también sonora, tras el barco en el mar.

Ayer fue reina en viaje cósmico, hoy somos la colmena que habita en su regazo, dormida [pero no tanto], jugando en el agua, nido Atlántico.

La estrella, es negra cuando duerme, y suena cuando la despiertas.

En su luz, campanas.